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El dron comestible



Año 2017, en pleno siglo XXI y con tantos avances tecnológicos que pueden contarse por miles cada año. Parece que lo que hoy es nuevo, mañana está ya anticuado y realmente no hace mucho tiempo que tenemos drones en nuestras vidas.

Los drones ya están realizando entregas de pedidos en ciertos países y Amazon se plantea implantar este tipo de envío allí donde opera.

Recientemente se ha presentado por parte de la compañía Windhorse Aerospace, el dron Pouncer, un aparato de un solo uso que se construye con madera y alimentos deshidratados.

La idea nace de hacer drones desechables para hacer llegar provisiones y medicamentos a zonas de difícil acceso, con la premisa de que sean baratos, precisos y útiles. Además de que en su diseño y fabricación no sean un riesgo para el medio ambiente y que sus piezas no puedan ser reutilizadas como armas.

Para el diseñador del dron Pouncer, Nigel Gifford, este aparato cumple con todos los requisitos del proyecto y encima a un precio razonable, unos 300 dólares. Para el diseñador no sólo era importante el bajo impacto ambiental, sino el poder impactar de forma positiva en el mismo, por ello desarrolló partes del fuselaje con raciones de comida deshidratada para poder dar alimento allá donde lleguen, además de portar combustible (la madera con la que hace, es fácil de romper para usarla para cocinar o calentar) y agua.

Según Nigel Gifford, en los 50 kilogramos de alimentos deshidratados transportados, podrían prepararse unas 100 raciones de comida.

Estos drones ya se están utilizando en Ruanda, de esta forma se consigue salvar lo complicado del terreno, llevando medicamentos y otras necesidades de los hospitales.

Por otra parte, entidades como Médicos sin Fronteras y Oxfam, ya han mostrado interés por esta nueva tecnología para poder ayudar en zonas conflictivas.



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Hola, soy Jorge Ruiz. Nací en Valencia, con la suerte de encontrar en esta maravillosa ciudad a mi compañera de vida y madre de mis hijos. Aficionado al deporte desde pequeño, cosa que me permitió crecer manteniendo la ilusión, la motivación y el optimismo de mi niñez. Me apasiona la literatura y la música y soy un enamorado de la fotografía. Actualmente soy consultor en marketing y ventas, así como socio fundador de Bozzo.